El Duelo y los Niños

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La muerte es un hecho ineludible que forma parte de la vida. Todos los seres humanos vamos a tener que enfrentarnos a ella en algún momento desde el instante que un ser vivo nace, existe la posibilidad de la muerte. Aunque pensar en esa realidad nos cuesta y nos duele, es algo inherente a la vida. Ponerle palabras a este suceso resulta muy complicado más aún si se trata de comunicárselo a los más pequeños.

Los niños y el duelo

Los niños y adolescentes necesitan saber la verdad de lo que ocurre en sus hogares y compartir con sus mayores el dolor que supone la muerte de un ser querido. Comunicar a nuestros niños la pérdida de una persona cercana, así como ayudarles en su proceso de duelo, resulta una de las tareas más duras a la cual muchos de nosotros puede que nos tengamos que enfrentar.

En los momentos en que tratamos de hablar y de atender a los niños y adolescentes tras el fallecimiento de una persona de su entorno, es cuando nos surgen muchas dudas sobre cómo abordar múltiples cuestiones:

“¿Cómo se lo cuento? ¿Entienden lo que es la muerte? ¿Es mejor que sepa o que no sepa? ¿Los niños están en duelo? ¿lo vive igual un adolescente que un niño de 10 años o una de 5? ¿Deben vernos llorar? ¿Cómo puedo prepararle? ¿ Le traumatizaré?

¿Qué es el duelo?

Duelo es un proceso natural de adaptación que sigue a la pérdida de un ser querido”

  • Un proceso, así que necesita tiempo.
  • Es dinámico y activo, cambia, hay altibajos, el niño puede hacer cosas.
  • Es normal, por tanto, no es una enfermedad ni un trastorno.
  • Es único no hay un duelo igual a otro
  • Implica trabajo personal y movilizar y aprender recursos y habilidades

 

 

Normalmente hay que:

 

  1. Aceptar la realidad de la muerte.
  2. Trabajar las emociones asociadas.
  3. Aprender a vivir en un mundo en el que el fallecido no está.
  4. Recolocar al muerto en nuestra vida y seguir viviendo.

 

 

¿ Cómo entienden los niños la muerte?

Es una falsa creencia pensar que los niños no entienden o “no se dan cuenta de lo que sucede” tras el fallecimiento de un ser querido. La capacidad que tienen los niños para saber que ha sucedido algo “ importante” a su alrededor, que preocupa a los adultos, es mayor de lo que pensamos. Además desde pequeños están expuestos a la realidad de la muerte a través de cuentos, juegos, noticias que aparecen en la televisión, etc., por lo que sabemos que los niños generan una idea sobre la muerte, sufren ante las pérdidas y son capaces de elaborar su duelo, y es importante que nosotros los guiemos en este proceso.

 

Es importante cuando hablemos con ellos,  crear una atmósfera de confianza y apertura, y que transmita a los niños el mensaje de que no hay una manera correcta ni equivocada de sentirse.

El concepto de muerte empieza a comprenderse alrededor de los 7 años. A esta edad los niños van entendiendo que la muerte es:

  1. Irreversible: nadie puede hacer nada para que vuelva el fallecido
  2. Eterna: el fallecido no volverá
  3. Existe una ausencia de funciones corporales: el fallecido ya no respira, no tiene hambre, ni tiene frío, etc.

Previamente suelen pensar que el muerto puede resucitar o que ellos pueden hacer que regrese a la vida. Esto se atribuye a que el niño presenta un pensamiento mágico: “ la muerte es como un truco de magia”.

Hacia los 10 años:

  1. Comprenderán la universalidad de la muerte ( Yo y las personas que quiero podemos morir)
  2. Se preguntarán por la continuidad no corpórea ( qué pasa después de la muete) y construirán un criterio personal que les ayude a superar el temor que produce la muerte.

( Adaptado de C. Poch. 2003)

El duelo en cada etapa del desarrollo

Lo que los niños pueden entender sobre la muerte depende en gran medida de su edad, sus experiencias vitales y su personalidad.

Veamos como tiene lugar este proceso en las diferentes etapas del desarrollo:

Del bebé al niño de 2 años

  • A esa edad no existe el concepto de muerte como tal.
  • Se percibe la ausencia de la persona significativa
  • Los estados emocionales se contagian.
  • La alteración de las rutinas influye negativamente
  • Aparece: alteración de las rutinas principales como la comida y los estados de sueño y vigilia, los menores se vuelven       irritables
  • Hay que estar atento a si las alteraciones de las rutinas se vuelven muy llamativas , si hay pérdida de peso significativo, si se vuelve inconsolable,si muestra apatía o no recupera el patrón de sueño

¿Cómo podemos ayudarles?                     

  • Manteniendo las rutinas del bebé.
  • Garantizando un cuidado extra
  • Hablándole de lo que sentimos aunque no lo entienda,
  • Mostrando paciencia ante las regresiones.
  • Sustituyendo al cuidador antes de que fallezca( si la muerte se puede anticipar)

 

Los niños de 3 a 6 años

  • A esa edad creen que la muerte no es definitiva
  • No entienden la irreversibilidad de la muerte.
  • Creen que los fallecidos siguen manteniendo sus funciones vitales, pero en otro lugar; creen que ven, que oyen, que sienten frio o calor….
  • La muerte es selectiva, principalmente algo característico de personas mayores o que están muy, muy enfermas.
  • Las explicaciones adultas son recibidas de manera literal, no alcanzan a entender las expresiones sobre la muerte.
  • Necesitan mensajes claros y concisos.

¿Cómo les ayudamos?

  • Respondiendo a sus preguntas de manera honesta.
  • Garantizándoles el cuidado, que nunca van a quedarse solos y desatendidos.
  • Proporcionándoles seguridad en los distintos ambientes o dificultades que vivan
  • Evitando metáforas que compliquen la explicación de la muerte.
  • Usando un lenguaje adecuado y sencillo para explicar los conceptos relacionados con la muerte
  • Tranquilizando poco a poco y con cariño las conductas dependientes y de apego inseguro que vayan apareciendo.
  • Mostrando nuestras emociones y sentimientos.
  • Ayudando a recolocar al fallecido con ejemplos de actividades, cosas, recuerdos que hayan podido vivir.

 

Los niños de 6 a 12 años

  • Comprenden la universalidad y la irreversibilidad de la muerte al final de esta etapa.
  • Tardan en comprender que los muertos no sienten, que los sentidos han dejado de funcionar y preguntan mucho sobre el tema, lo acaban entendiendo en esta franja de edad.
  • Comprenden bien la interrupción de las funciones vitales: saben que el corazón no late y no se respira.
  • Creen que la muerte es selectiva, propia de personas mayores: cuando entienden que ellos también pueden morir se angustian ante la idea de su propia muerte y la de quienes los rodean.
  • Aparecen los primeros pensamientos de culpa asociados a su egocentrismo.
  • Existe preocupación por su salud y la de los adultos de su entorno. Temen otras muertes y que enfermen sus figuras de apego.
  • Pueden mostrar interés en participar en los ritos y despedidas, hacia los 6 años pueden hacerlo, siempre con condiciones favorables y habiéndoles explicado bien en qué consisten previamente.
  • Es importante no mentirles ni edulcorarles la información: antes o después conocerán la verdad y preferirán haber sido incluidos.
  • Resulta fundamental que su opinión sea tenida en cuenta o, al menos, que les consultemos determinadas cosas para integrarles en el proceso.
  • Lo habitual es que manifiesten confusión en los conceptos, preocupación por otros fallecimientos, curiosidad sobre la muerte, problemas de concentración, preguntas recurrentes, etc.
  • Buscaremos ayuda profesional ante los síntomas de alarma mencionados, especialmente si hay miedos y cambios de conducta bruscos y prolongados.

¿Cómo les ayudamos?

  • Debemos explicarle las cosas al niño y responder a sus preguntas.
  • Evitaremos ocultarle información.
  • Evitaremos mentirle o edulcorar la muerte del ser querido.
  • Le integraremos en los ritos funerarios.
  • Hay que garantizar que sus actividades principales y rutinas van a permanecer intactas en la medida de lo posible.
  • Respetaremos sus reacciones de duelo.
  • Le proporcionaremos actividades para facilitar el recuerdo del ser querido.
  • Le apoyaremos en aquellas cosas que necesite y en las dificultades que presente
  • Le ofreceremos información y explicaciones previas a la muerte para que pueda anticiparla (si es posible) y no suponga un impacto muy grande.
  • Mostraremos nuestras emociones y legitimaremos las suyas.

 

De 13 años en adelante

  • Tiene plena conciencia de lo que significa la muerte y pueden formarse una explicación completa, tanto desde una perspectiva biológica como filosófica, ideológica o religiosa.
  • Comprenden las consecuencias existenciales de la muerte y teorizan sobre ella a medida que adquieren capacidades para el pensamiento formal y abstracto.
  • El adolescente tiene plena comprensión de su propia muerte y puede fantasear sobre ella con mayor o menor angustia dependiendo de cómo se encuentre emocionalmente.
  • Pueden negar su propia mortalidad s través de conductas de riesgo y provocaciones o bien mostrar ansiedades hipocondriacas ante los cambios corporales que van sufriendo.
  • Ante la muerte de un familiar cercano pueden sentirse muy abrumados a consecuencia de la toma de conciencia que dicha pérdida va a suponer en sus vidas y en su futuro.
  • Es importante integrar al adolescente en todos los ritos de despedida que vayan a tener lugar y ofrecerle la posibilidad de participar activamente en ellos. Los jóvenes necesitan sentirse parte activa de la familia, dar su opinión y ser tenidos en cuenta.

¿ Cómo les ayudamos?

  • Responder con franqueza a las preguntas que nos hagan
  • En ocasiones pueden aferrarse a un mundo fantástico de novelas y películas en un intento de protegerse del impacto real de la muerte, respetar estos caminos mientras no sean perjudiciales para su salud emocional, significa permitirles que ellos mismos puedan ir asimilando poco a poco la realidad de la muerte.
  • Estar atentos a posibles conductas peligrosas o temerarias que puedan empezar a tener y que pongan en riesgo sus vidas.
  • Estar preparados para tolerar ciertas expresiones de ira
  • Es necesario animar al adolescente a que retome su vida y sus relaciones sociales. Pasar tiempo con sus amigos puede ser de gran ayuda.

Los derechos del niño en el duelo

  • Tener emociones y sentimientos propios sobre la muerte.
  • Hablar cuando quiera y con quien quiera
  • Mostrar sus sentimientos a su manera.
  • Recibir ayuda de otros.
  • Estar molesto.
  • Tener explosiones emocionales.
  • Entender los motivos que han causado la muerte.
  • Hablar de sus recuerdos

 

Enfrentarnos a este tipo de situación no es fácil, hay muchos recursos a los cuales se puede recurrir para orientarnos, desde libros, cuentos, guías para padres y profesores, grupos de apoyo,  y en caso necesario atención psicológica especializada.

En ocasiones se tiende a proteger a los niños para apartarlos de las situaciones que implican tristeza y pérdida. Pero al enseñarles a enfrentar este tipo de sentimientos, se desarrollan en ellos recursos emocionales que les podrán ayudar toda la vida.

A veces las personas se van para siempre, porque ese es el ciclo de la vida”

“Pero nunca se van del todo, porque aquello que nos han dado es nuestro para siempre”

                                                                          Cuento : Para siempre. Camino García

Recursos

Os dejo algunos cuentos y guías que pueden servirnos de orientación

 

No es fácil, pequeña ardilla. Elisa Ramón y Rosa Osuna.  Ed. Salamandra. Para pequeños lectores. Para tratar la muerte de la madre

Argumento. La pequeña ardilla sentía una pena muy grande porque su madre había muerto, y pensaba que nunca más sería feliz. Pero la vida continúa y el amor curará sus heridas

 

 

Siempre, de Ana Galán y Marta Sedano. Ed. Bruno. A partir de 3 años.

 Para hablar del tema de la muerte de un ser querido cuando empiezan a hacer preguntas.

Argumento. Osito piensa que su mamá es la mejor del mundo. Ella le enseña todas las cosas que un osito debe aprender para convertirse en un oso grande y fuerte, y siempre está a su lado para protegerlo. Pero ¿qué pasaría si algún día su mamá no estuviera?

 

 

Yo siempre te querré, de Hans Wilhem.. Ed. Juventud. 

Para tratar la muerte de una mascota

Argumento. Este libro es la historia de Elfi, la mejor perrita del mundo. Y también de la profunda amistad entre un niño y un perro. Se crían juntos, pero Elfi crece mas deprisa que su joven dueño, y después de una feliz vida de perro llega el momento en que Elfi se despide para siempre. Este libro muestra sobre todo la importancia que tiene expresar los sentimientos.

 

 

 

 

Para siempre, de Camino García. Ed. La fábrica de Libros.

 Para hablar de los sentimientos que produce la pérdida de un ser querido.

Argumento. Una niña trata de entender la muerte y todas las cosas que contamos a los niños para tratar de explicársela. Está contado con mucho gusto pero sin rehuir ningún tema por duro que sea. Un libro precioso.

 

El árbol de los recuerdos, de Britta Teckentrup. Ed. Nube Ocho. A partir de 3 años. 

Para hablar de la tristeza que produce la muerte en los seres queridos y los amigos.

Argumento: Zorro había tenido una vida larga y feliz, pero ahora estaba cansado. Observó su querido bosque una última vez, cerró los ojos y se quedó dormido para siempre.

 

 

¿Dónde está el abuelo?, de Mar Cortina y Amparo Peguero.. Ed. Tándem Edicions. A partir de 6 años.

Para hablar de los abuelos y la pérdida en general.

Argumento: Los abuelos, las abuelas y otras personas que queremos, mueren y nos dejan. La muerte acompaña la vida, forma parte de ella. Educar para vivir reclama también, como dicen los expertos, contemplar serenamente la idea de la muerte.

 

 

 

 

¿Qué viene después del 1.000?, de Annette Bley. Ed. Takatuka. 

Para acercarse sin dramatismos al tema de la muerte.

Argumento: «¿Qué viene después del mil?», le pregunta la pequeña Lisa a su amigo Otto, con el cual está aprendiendo a contar las estrellas. Lisa ya sabe contar hasta dieciséis, pero en el cielo hay muchas más estrellas, por lo menos mil, le ha dicho el viejo Otto. Con él pasa ratos muy divertidos, pero un día Otto se pone enfermo y muere al cabo de un tiempo. A Lisa le cuesta acostumbrarse a su ausencia. Es la mujer de Otto la que le hace comprender que aunque no podamos ver a una persona, ésta puede seguir presente dentro de nosotros.

 

 

Nana vieja, de Margaret Wild y Ron Brooks. Ed. Ekaré. A partir de 6 años.

Sobre la muerte de su abuela.

Argumento: Nana Vieja y su nieta han vivido juntas mucho tiempo y comparten todo, incluyendo los trabajos de la casa. Una mañana Nana Vieja no se puede levantar a tomar el desayuno como de costumbre. Con calma va poniendo sus cosas en orden. Finalmente, lleva a su nieta a dar un último paseo para explorar las cosas maravillosas que las rodean.

 

 

 

 

Vacío, de Anna Llenas.. Ed. Bárbara Fiore.

Centrado en el proceso del duelo explicado para niños.

Argumento: Una vida apacible y feliz puede verse truncada de repente por la toma de conciencia de un gran vacío, un agujero que nos atraviesa el pecho y nos lanza de inmediato a una forma de vida que no sabemos cómo llevar. Esto es lo que le pasa a la protagonista de esta historia, una niña feliz que, tras sufrir una inesperada pérdida, descubre en su interior un gran vacío.

 

Un pellizco en la barriga, de Alma Serra y Marta López Palomo. Ed. Babidibú.

 ¿Cómo lidiar con los sentimientos que nos produce la pérdida?

Argumento: Mar es una niña que ha vivido la pérdida de un ser querido con la que tenía una estrecha relación. El problema es que no es capaz de expresar lo que siente y por ello hay veces que se enfada, llora, no tiene ganas jugar o actúa como si no hubiera pasado nada. Nadie sabe que guarda un gran secreto que le provoca un pellizco en la barriga y es que se siente triste por todas las cosas que no pudo decirle, los abrazos que ya no puede darle o las disculpas que no pudo pedirle. Una noche, Mar tendrá un sueño que lo cambiará todo. Una experiencia que le hará librarse de esos secretos que no le dejan ser feliz y sentirá una gran sensación de libertad y agradecimiento.

 

 

¿De qué color es tu recuerdo?, de Paco Ortega. Ed. Francisco Ortega.

Argumento: Cuento infantil para todos los públicos que nos habla de la pérdida, del dolor, del duelo y, a la vez, del amor que emana de cada recuerdo y que mantiene vivos a aquellos que abandonaron nuestras vidas…

 

 

 

 

 

Gracias tejón, de Susan Varley. Ed. Los Cuatro azules.

Para ayudarnos a ver que el recuerdo ayuda a mantener vivas a las personas.

Argumento. Tejón era ya muy viejo y sabía que pronto tendría que morirse, pero no sentía miedo, a fin de cuentas morir significaba simplemente abandonar un cuerpo que ya no funcionaba tan bien como cuando era joven. Lo que le preocupaba en realidad era cómo se sentirían sus amigos cuando él ya no estuviera. Cuando Tejón se despide, alejándose madriguera abajo, sus amigos se sienten muy tristes. Lo único que les consuela es recordar aquellas cosas que Tejón les enseñó cuando aún vivía.

 

 

Soy la muerte, de Elisabeth Helland Larsen y Marine Schneider. Ed. Bárbara Fiore.

 Para tratar el tema de por qué tenemos que morir.

Argumento: Un delicado libro ilustrado sobre la inseparable unión entre vida y muerte. Una muerte representada en la figura de una joven mujer, con dulces rasgos, que visita a animales, ancianos, niños, aun aquellos que todavía no han nacido. Les guía en el viaje final y les ha

 

 

 

El ángel del abuelo, Jutta Bauer

Siempre era el más fuerte, subía a los árboles más altos y saltaba a los lagos más profundos, sin darse cuenta de los peligros a los que se exponía… ¿Cómo era posible? ¿Por qué salía airoso de las situaciones más problemáticas? El abuelo tenía la suerte de que alguien cuidaba de él: ¡El ángel del abuelo! Hay libros que están tocados con un don especial, una especie de gracia que los hace extraordinarios. El ángel del abuelo es uno de ellos.

 

 

 

 

La isla del abuelo.  Benji Davies
Edad: De 3 a 6 años

Leo quiere a su abuelo. Y el abuelo quiere a Leo. Y eso no cambiará nunca. Un libro precioso y reconfortante que nos muestra cómo las personas a las que queremos permanecen siempre cerca, sin importar lo lejos que estén

 

Una casa para el abuelo

Autor: Carlos Grassa Toro
Edad: De 3 a 6 años

Una familia sale de paseo en busca de un lugar donde enterrar al abuelo. El espacio perfecto está entre los girasoles. Allí también construirán una nueva casa donde todo continuará viviendo. Una historia sutil sobre los recuerdos de los seres queridos que permanecen en nuestras vidas

 

 

 

El corazón y la botella. Autor: Oliver Jeffes.

A veces la vida se tuerce y no podemos luchar contra eso.La protagonista de esta historia lo descubre muy pronto y frente al inconmesurable dolor que experimenta, decide reaccionar como la mayoría de nosotros: protegiendo su corazón para no volver a experimentar ese sufrimiento. Guarda su corazón dentro de una botella.

 

 

 

Inés azul

Autor: Pablo Albo
Edad: De 6 a 9 años

Esta narración tierna explica el difícil concepto de la muerte a los niños. Miguel e Inés son buenos amigos; cada día juegan juntos afuera, diciendo a las hormigas que deben caminar en fila india, a los caracoles que no deben correr y a las piedras en la tierra que deben estar quieta. Pero un día Miguel no acude a jugar y es entonces cuando Inés aprende lo que significa que alguien fallezca

 

 

 

Dos alas

Autora: Cristina Bellemo
Edad: De 9 a 12 años

Una gran libro para afrontar la muerte. Una mañana, el señor Guillermo se encontró unas alas en su jardín. «¿De quién serán?», se pregunta. Pero nadie las reclama, nadie sabe nada. Hasta que un día se atreve a tocarlas y despiertan sus recuerdos. Una historia poética y filosófica sobre el final de la vida.

 

 

 

Un monstruo viene a verme

Autor: Patrick Ness
Edad: De 12 a 15 años

Maliciosa, divertida y conmovedora, Un monstruo viene a verme nos habla de nuestra dificultad para aceptar la pérdida y de los lazos frágiles pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida. Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el arduo e incansable tratamiento. No, este monstruo es algo diferente, antiguo. Y quiere lo más peligroso de todo: la verdad

 

 

 

Cuentos para el adiós. Begoña Ibarrola.

Un libro con cuentos para leer a los niños y trabajar con ellos el abandono o la pérdida de un ser querido

 

 

 

GUÍAS

Hablemos de duelo. Un manual práctico que ayuda a los padres, profesores y adultos en general a solucionar sus dudas sobre el duelo infantil y a encontrar la mejor forma de explicar a los niños qué es la muerte, un tema a menudo difícil de abordar.

 

 

 

 

 

Guía para familiares en duelo. Recomendado por la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL)

 

 

 

 

 

GUÍA SOBRE EL DUELO EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA. Formación para madres, padres y profesorado

Material creado para la Campaña del Colegio de Médicos de Bizkaia «El Camino del Duelo»

 

 

 

 

 

Bibliografia utilizada

 

Hablemos de duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Fundación Mario Losantos del Campo.

 

Manual práctico que ayuda a los padres, profesores y adultos en general a solucionar sus dudas sobre el duelo infantil y a encontrar la mejor forma de explicar a los niños qué es la muerte, un tema a menudo difícil de abordar.

 

 

 

Explícame que ha pasado. Guía para ayudar a los adultos a hablar de la muerte y el duelo con los niños. Fundación Mario Losantos del Campo.

Una guía para adultos, editada por la Fundación Mario Losantos del Campo y escrita por la psicóloga Loreto Cid Egea. Se trata de un documento de excepcional valor práctico, tanto para el entorno familiar del niño y la niña que sufre una pérdida como para los profesionales que deben enfrentarse a esta situación desde el ámbito escolar, social o sanitario.

 

 

 

 

Libro : Enseñame a decir adiós. Aída de Vicente Colomina

Este libro pretende dar respuesta a las inquietudes de los padres y familiares respecto a cómo deben comportarse y cómo deben manejar las situaciones de pérdida para evitar que puedan influir en su desarrollo

 

 

 

Libro : Martina y la última estrella. Beatriz Gutiérrez López

Es un cuento escrito por y para adultos que busca ayudarnos a explicar a los niños como tratar la pérdida de un familiar.


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