el Periodo de adaptación en el 2ºciclo de Educación infantil

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El periodo de adaptación. La visión que el alumno se forme de la escuela puede estar condicionada por cómo se resuelvan las experiencias iniciales en ella.

La incorporación al segundo ciclo de educación infantil supone para los niños y niñas un importante cambio y en ocasiones se hace necesario un periodo de adaptación.

Es –con frecuencia– su primer contacto con la escuela y se deben adaptar a convivir en un entorno diferente al habitual, lo que puede suponer pasar de un medio en el que ellos son los principales protagonistas a otro ambiente en el que van a tener que relacionarse y compartir con sus iguales: espacio, materiales y atención ofrecida por profesionales que les son desconocidos. El cambio es considerable, aunque hayan estado acudiendo anteriormente a otra escuela de primer ciclo de educación infantil.

Para mejorar la facilidad de lectura, usaremos expresiones  genéricas, del tipo hijos por «hijos e hijas», así como alumnos por «alumnos y alumnas», y –en general–  las que aludan a la identidad de género.

¿QUÉ ES EL PERIODO DE ADAPTACIÓN?

Podríamos definirlo como el proceso durante el cual el alumno se va integrando en la dinámica escolar.

El periodo de adaptación implica:

  • al alumnado;
  • a padres;
  • a docentes.

El periodo de adaptación se asocia a las primeras semanas de escolarización pero el proceso de adaptación, comienza a producirse antes y se alarga más allá de esos días. Los padres tendrán que decidir en qué centro solicitan plaza, una vez seleccionado realizar la matrícula, realizarán reuniones grupales o individuales antes y después de la incorporación del alumno al centro educativo, etc. El niño oirá o verá cosas que indican que va a acudir al colegio

Esta situación, conlleva –por un lado– la separación para el niño/a de la figura de apego, lo que altera habitualmente su realidad emocional, pudiendo surgir sentimientos de temor o abandono y provocar manifestaciones de rechazo, llantos… Los alumnos han de aprender a convivir con los otros y para eso necesitan tener seguridad y confianza.

Es normal que, como padres, tendamos a sentir algo de ansiedad al separarnos de nuestros hijos y que necesitemos atención e información que nos reconforte, que nos haga ver que están en un lugar seguro y adecuadamente tratados.

Es frecuente que haya dificultades y lo recomendable es que se entiendan de forma natural, ofreciendo comprensión, tomando medidas que faciliten el proceso de adaptación y respetando el diferente ritmo de cada niño

La Dirección General de Educación, basándose en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, regula en su disposición adicional quinta que el calendario escolar lo fijará anualmente la Administración educativa cada año.

Por otra parte, la Orden de 29 de junio de 1994,por la que se aprueban las instrucciones que regulan la organización y funcionamiento de las escuelas de educación infantil y de los colegios de educación primaria, establece en su apartado 104, que el equipo docente del alumnado de Educación Infantil debe planificar los contactos con los familiares de los alumnos, flexibilizar el horario escolar para posibilitar el inicio escalonado de las actividades lectivas y programar actividades encaminadas a facilitar una mejor adaptación.

En nuestra comunidad es habitual que durante los meses de abril y/o mayo se publiquen las resoluciones que el calendario y el periodo de adaptación del próximo curso.

El 12 de abril de 2019 se publicó la Resolución que aprobaba el calendario para el próximo curso 2019-20. Posteriormente, el 22 de mayo de 2019 se publica, también en el BOR, otra Resolución por la que se regula la planificación del periodo de adaptación del alumnado del primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil, en los centros docentes sostenidos con fondos públicos de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Ésta contempla en su apartado tercero, punto «c», lo siguiente:

«El período comprendido entre el día 9 y el 27 de septiembre se programará en jornada continuada para todos los alumnos, en horario de 9 a 13 horas. No obstante, durante ese período y como una medida más de adaptación, el equipo docente podrá establecer una flexibilización del horario escolar que permita el inicio escalonado de las actividades lectivas de los alumnos de primer curso del segundo ciclo de Educación Infantil que presente dificultades de adaptación escolar[1]. En todo caso, los centros asegurarán, durante este periodo, el ejercicio del derecho de los padres a tener escolarizados a sus hijos en horario de 9 a 13 horas.

CÓMO SE HACE ACTUALMENTE EN NUESTRA COMUNIDAD

En cuanto al horario, lo más frecuente en nuestra comunidad es que el primer día, el alumnado que se incorpora por primera vez al centro, se divida en dos subgrupos que también se reparten las horas de asistencia. A partir del segundo día, durante el mes de septiembre, la clase acude al completo, en horario de 9.00-13.00 horas, pasando a partir de octubre a salir a las 14.00 horas.

Para facilitar que el alumno asimile la separación, valore positivamente la escuela, incremente su autonomía personal y su grado de socialización y vaya incorporando normas de funcionamiento en el aula, los docentes pueden planificar durante este periodo:

  • Dinámicas de socialización.
  • Juegos organizados.
  • Espacios de juego libre.
  • Actividades musicales.
  • Pequeños rituales que indican el paso de una actividad a otra.
  • Durante estos días iniciales, se cuenta también con más docentes de apoyo para estos grupos.
  • Reuniones con los padres (tanto previas, como posteriores a la incorporación de los alumnos), que pueden ser grupales e individuales, en las que se les va informando y asesorando sobre: objetivos, materiales, metodología, actividades, horarios, tutor, tutorías, pautas para afrontar el periodo de adaptación, cómo pueden colaborar los padres, se intercambia información sobre la evolución del alumno, etc.

Todo el proceso se ha de evaluar, teniendo en cuenta a los diferentes agentes implicados: alumnos -observar si están cumpliendo los criterios de adaptación-, familia -cómo está yendo la relación con el centro…- y los docentes.

El equipo docente también necesita adaptarse a las diferencias individuales y grupales, conocer a los alumnos y sus familias e ir estableciendo una relación de confianza y apoyo mutuo.

 

QUÉ PUEDEN HACER PADRES Y MADRES EN ESTE PERIODO[1]

 

Los padres son unos de los agentes que más pueden influir en la adecuada realización en el éxito del periodo de adaptación. Pueden facilitar que así sea, con las siguientes acciones:

  • Mostrar seguridad y confianza en la escuela.
  • Crear actitudes positivas respecto a la escuela.
  • Realizar comentarios positivos sobre la escuela evitando los negativos: Vas a conocer nuevos amigos, aprenderás cosas nuevas como canciones y juegos, te lo pasarás bien y habrá actividades divertidas...
  • Mantener una relación fluida con el tutor o tutora para intercambiar información.
  • Participar en la dinámica del centro: actividades propuestas por el profesorado fuera o dentro del aula, AMPA, Consejo escolar…
  • Dar importancia a las actividades escolares de las que os hablen vuestros hijos, preguntarles por ellas.
  • Respetar las normas del centro.
  • Preparar con vuestro hijo o hija los materiales que llevará al colegio.
  • Atender a las indicaciones previas a la incorporación: retirada de chupete, que vaya adquiriendo en casa hábitos mínimos como ir al servicio, procurar que adquiera control de esfínteres, beber agua él solo, vestirse…
  • Habituar al nuevo horario.
  • Ser puntual, tanto en la entrada como en la salida.
  • Es conveniente despedirse, sin alargarse y dejar claro que volveremos a recogerlo. Si le va a recoger alguna persona distinta a la habitual, se ha de avisar al maestro y al niño previamente.

[1] Estas indicaciones están en su mayoría, tomadas de las publicaciones del E.A.T. de La Rioja.

UNA SUGERENCIA…

Además de las intervenciones citadas anteriormente, hay un par de componentes con los se puede contar para facilitar la incorporación del alumnado y la labor de los profesores durante el periodo de adaptación, que son:

  • el tiempo que los alumnos pasan en el centro escolar;
  • y el número de alumnos con los que comparten espacio y atención.

En esta línea, respecto al tiempo, hay docentes que ven conveniente que la incorporación sea más escalonada y quienes prefieren hacerlo de golpe.

Desde mi punto de vista, sería interesante valorar la flexibilización de los grupos y el aumento del tiempo de manera paulatina o escalonada consensuándolo con los padres, por ejemplo: durante las dos primeras semanas.

Si la ratio docente/alumnado es pequeña –especialmente en esos momentos iniciales–, será más fácil adaptarse a cada alumno, conocerle y que conozca a su maestro -y que éste le conozca a él-, saber sus gustos, preferencias, dificultades…  y conseguir que se sienta bien, tanto en los primeros momentos como posteriormente durante el curso.

 La visión que el alumno se forme de la escuela puede estar condicionada por cómo se resuelvan las experiencias iniciales en ella.

En las instrucciones de la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa se plantea la flexibilidad una vez que aparezcan las dificultades de adaptación (o al menos se puede interpretar así).

¿Por qué no prevenir en lugar de lamentar? Es decir, poner las medidas antes para evitar los problemas: antes la flexibilidad de horario y grupos, antes tener en cuenta el ritmo del niño o la niña, etc.

Como conclusión, parece adecuado:

  • Informar a las familias de que, desde el punto de vista técnico, hay muchos profesionales que ven conveniente realizar un periodo de adaptación más progresivo y que se ajuste al ritmo de cada menor, de hecho, en otras comunidades se realiza así. Obviamente ajustándose a la dinámica del centro.
  • Promover que aquellas familias que quieran y puedan hacerlo, lo hagan y aquellos que no tengan posibilidad de hacerlo (motivos de trabajo, organización familiar…) o simplemente no quieran hacerlo, no lo hagan y puedan tener a sus hijos atendidos en el centro escolar.

Esto puede ser beneficioso tanto para los niños que realizan el periodo de adaptación más paulatino; como para el resto, pues se encontrarán con que, por momentos, la ratio docente-alumno será inferior, con lo que podrán recibir una atención más personalizada.  

Por último, hay localidades riojanas, como Logroño o Arnedo, en las que, debido a las fiestas locales, se interrumpen las clases durante alrededor de una semana, casi a principio de curso, lo que supone una dificultad añadida para una correcta adaptación.


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